Prueba un clásico: Peugeot 203 de 1953, el primero tras la guerra

El león perdió la cabeza en 1959 por motivos de seguridad.

Puede que parezca una coincidencia que la mayoría de los pioneros del mundo del automóvil partiesen de talleres de maquinaria, fábricas de bicicletas, etc., pero si lo pensamos un poco tiene su lógica, ya que en aquellos años una bicicleta era algo más o menos sofisticado y su fabricación requería maquinaria que podía perfectamente adaptarse para producir los primeros automóviles.

Tal vez Peugeot no inventase el automóvil, pero como marca sí se puede considerar la más veterana, ya que su registro mercantil data de nada menos que 1810, casi 80 años antes de que circulase el primer automóvil. Lógicamente a principios del Siglo XIX no salía nada sobre ruedas de los talleres de la familia Peugeot en París, en realidad la compañía nació como un fabricante de herramientas- principalmente limas y sierras– pero al contrario que Faber Castell (que sigue fabricando lápices), esta familia parisina tenía claro que debían expandir su negocio a nuevos productos si querían seguir creciendo, el mercado para sus herramientas era limitado, así que empezaron a diversificar.

Peugeot es la marca de automóviles más veterana con más de 200 años de historia.
Peugeot es la marca de automóviles más veterana con más de 200 años de historia.

Aunque tuviesen claro que había que diversificar la producción, los Peugeot nunca destacaron por una personalidad intrépida, todos sus pasos tenían que pisar suelo firme, nada de ideas revolucionarias, pero sí tuvieron un olfato eficaz para detectar qué tendencias tendrían futuro y cuáles no, de modo que cuando decidieron dar el salto para fabricar máquinas de coser y bicicletas (en 1885), supieron subirse pronto a ese tren, lo mismo que al dar el paso de producir automóviles, algo que ahora nos parecerá una perogrullada, pero cuando en 1889 Armand Peugeot apuesta claramente por fabricar coches, no era en absoluto previsible que aquella máquina diabólica, repudiada y criticada por los intelectuales de la época acabase convirtiéndose en un artículo que todo el mundo desearía, ni mucho menos.

Peugeot 203, el primer modelo de posguerra

En 1948 se presenta en el Salón de París el nuevo Peugeot 203, el primer modelo de la marca desarrollado tras la Segunda Guerra Mundial. Antes comentaba que el carácter de los Peugeot (me refiero a los hombres, no a los coches, aunque tanto monta…) no era en absoluto intrépido, así que no cabe esperar soluciones de vanguardia en sus modelos. Siendo justos he de aclarar que esto no es del todo cierto, Peugeot era un ingeniero de los de verdad, de los que vienen de INGENIO, no de la universidad. Buena prueba de ello fueron sus increíbles Peugeot EX5 inscritos en el trepidante Gran Premio de Francia de 1914, los primeros automóviles con culata multiválvulas de la historia, una tecnología que hoy es obligada para obtener buenos rendimientos. Pero una cosa eran los coches de carreras y otra los de calle (como ahora… a ver quién me encuentra un parecido entre el Peugeot de Carlos Sainz en el Dakar y alguno del concesionario).

El Peugeot 203 tiene un diseño inspirado en los modelos americanos de la época.
El Peugeot 203 tiene un diseño inspirado en los modelos americanos de la época.

El 203 contaba con una carrocería moderna y muy del gusto de la época, con un estilo que recordaba al de los modelos venidos del otro lado del Atlántico. Tras su entrada triunfal (cuando la guerra ya estaba casi decidida, todo hay que decirlo), todo lo americano estaba de moda y esas aletas prominentes y los adornos cromados de los modelos de Ford y Buick eran el no va más y todo un símbolo de estatus en una Europa que quería olvidar cuanto antes las penurias y atrocidades de la guerra, así que los diseños yakees arraigaron como el Plan Marshall.

Sin embargo, bajo esa carrocería de diseño moderno se escondía un automóvil tradicional, muy bien realizado eso sí, pero sin la menor audacia. Motor delantero longitudinal, 4 cilindros en línea de 1,3 litros de cilindrada con tracción a las ruedas traseras mediante un eje rígido, cuatro frenos de tambor (hidráulicos, eso sí)… nada nuevo bajo el sol

La mecánica del Peugeot 203 es muy sencilla, pero bien fabricada.
La mecánica del Peugeot 203 es muy sencilla, pero bien fabricada.

Tan sólo la dirección de cremallera destaca como algo moderno en un planteamiento técnico bastante conservador, contrastando con las ballestas transversales invertidas para las suspensiones delanteras y muelles con barra panhard atrás, algo que daría carácter al modelo como veremos más adelante.

El Peugeot 203 se mantuvo en producción- y con un notable éxito de ventas- hasta 1960, con una producción total de casi 686.000 unidades, una cifra respetable en unos años en los que tener un coche era un lujo. En 1954 fue sometido a una severa puesta al día, cambiando los pilotos traseros por unos más grandes y con dos luces de pare (los primeros sólo llevaban una en el lado izquierdo), una ventana trasera de mayores dimensiones, un salpicadero más acorde con los tiempos y detalles estéticos que mejoraban su aspecto, aunque a finales de los cincuenta, las abultadas aletas estaban ya en claro declive.

El Peugeot 203 hizo sus pinitos en competición.
El Peugeot 203 hizo sus pinitos en competición.

Hay tres cualidades por las que destacó el Peugeot 203 especialmente: la primera de ellas era su fiabilidad (aquí acertaron los Peugeot, nada de alardes, la gente de la posguerra necesitaba un medio de transporte fiable), otro la alegría de su motor– que pese a su cilindrada de 1.290 cc rendía 45 CV capaces de lanzarlo a 115 km/h (un VW escarabajo necesitaba 1.600 cc para igualar esa potencia)- y en tercer lugar su buen comportamiento en carretera, aquí el papel de la dirección de cremallera es sin duda el pilar básico.

Pese a sus formas de coche familiar (lo hubo con carrocería tipo rubia y un elegantísimo coupé descapotable muy cotizado hoy día), el Peugeot 203 obtuvo un buen palmarés en competiciones deportivas, con buenos puestos en su categoría (por debajo de 1.3 litros) en pruebas de tanto prestigio como las Mille Miglia o el Rally Montecarlo.

El Peugeot 203 de 1953

El modelo de la prueba de hoy data de 1953, como delata su pequeña luna trasera y el hecho de que en los años setenta se le acoplasen unos horribles pilotos traseros de un Seat 600 para poder circular, al prohibirse los indicadores de dirección de tipo semáforo que traía esta unidad. Queda patente la fiabilidad de este modelo que, pese a no haber sido mantenido de la forma más idónea en las últimas décadas, sigue funcionando e incluso sorprendiendo en algunos aspectos con 61 años a cuestas.

El Peugeot de la prueba de hoy está en un estado bastante original, pero con matices.
El Peugeot de la prueba de hoy está en un estado bastante original, pero con matices.

Para los más puristas, además de los pilotos traseros, la mayoría de los Peugeot 203 salían de fábrica con un techo metálico practicable que alguien ha condenado en algún momento de la vida de esta unidad, al igual que con los indicadores de dirección de tipo flecha. Tampoco las molduras cromadas que perfilan sus laterales son las originales, pero por lo demás, es una unidad que mantiene bastante bien ese regustillo clásico y con ese punto que para mí tienen que tener estos coches, pues me gusta que me trasladen a su época cuando los conduzco, al fin y al cabo, cuando me siento a los mandos de un coche clásico (además de disfrutar de su conducción) lo que más disfruto es con la clase de historia que estos trozos de metal son capaces de dar.

Aunque pueda sorprender, a España llegaron relativamente bastantes unidades como ésta pese a la autarquía que imperaba en los años cincuenta. La mayoría de ellas iban destinadas para los oficiales del ejército del aire, así que es bastante probable que en estos asientos hayan viajado algunas condecoraciones.

El león perdió la cabeza en 1959 por motivos de seguridad.
El león perdió la cabeza en 1959 por motivos de seguridad.

Exteriormente me gustan sus formas redondeadas y sus enormes llantas de 16 pulgadas con neumáticos de bastante balón y que por fin han recuperado su color y sus tapacubos originales. Aunque parezca un coche grande, en realidad apenas supera los 4,3 m de longitud, siendo más corto que un Peugeot 308, por citar un equivalente actual a este modelo.

Me encanta la cabeza del león en el borde del capó y la preciosa tipografía del apellido francés con el nombre del modelo presidiendo el frontal. Por desgracia el 203 perdió la mascota con el lanzamiento del año modelo 59 (un año antes del cese de producción) por motivos de seguridad en caso de atropellar a un peatón… o eso decían en la época, porque dudo mucho que un “espíritu del éxtasis” de un Rolls de los años ochenta fuese más benévolo con el bazo del incauto transeúnte.

El interior del 203 es espartano, pero todo un lujo en su época.
El interior del 203 es espartano, pero todo un lujo en su época.

Los tiradores de las puertas también son realmente bonitos, con unos relieves muy llamativos y con un tacto muy bueno cuando tiramos de ellos para acceder aun habitáculo que en su época era un salón (comparado con el de un “Seiscientos” esto es una limusina), pero que ahora queda algo justo, especialmente en anchura, un tributo a pagar por las abultadas aletas.

Lo cierto es que tanto entrar como salir de este coche es muy fácil porque las puertas abren un ángulo enorme y porque, además, las delanteras lo hacen a contramarcha.

Dentro me esperan unos asientos con unos cojines enormes, un volante de buen diámetro, un velocímetro con cuentakilómetros parcial, aforador y amperímetro y los mandos para las luces, limpiaparabrisas y el cambio de marchas, no hay nada más… menos mal, porque conducir estos coches requiere toda nuestra atención. Señores de la DGT, si no quieren que la gente “uasapee” al volante quítenle a los coches la dirección asistida, el cambio sincronizado, el servofreno, los faros de xenon, el climatizador automático, el ESP, el ABS, los enormes retrovisores, etc., a ver quién es el valiente que se atreve a coger el dichoso teléfono.

En los coches clásicos la conducción requiere atención permanente.
En los coches clásicos la conducción requiere atención permanente.

La visibilidad es muy reducida pero el coche es cómodo si tenemos en cuenta que es un diseño de los años cuarenta.

El motor no tiene nada de especial, ni siquiera estéticamente destaca, pero está bien fabricado y va francamente bien, de hecho me sorprende la alegría con la que se mueve este Peugeot comparado, por ejemplo con el Seat 1400 más o menos de la misma época.

Una vez comprobado el funcionamiento de los cuatro mandos que hay ante mí, cierro un poco el aire, giro la llave y el motorcito cobra vida de forma casi instantánea, un poco taciturno al principio, pero enseguida se le aclara la voz y puedo ir abriendo el estrangulador poco a poco. Piso el embrague ( de recorrido muy corto y suave) y meto primera en el selector que está en el lado derecho de la columna de dirección, suelto y rápidamente y de forma suave y sencilla me pongo en marcha.

El acceso a las plazas traseras es muy cómodo.
El acceso a las plazas traseras es muy cómodo.

La segunda cuesta un poco encontrarla, aunque a los 5 minutos la muñeca ya se ha acostumbrado y las 4 marchas entran con suavidad, sin darme cuenta me encuentro rodando a 80 km/h en coche que tiene 23 años más que yo… espero que los tambores tengan las zapatas bien aproximadas…

Los frenos también tienen un buen tacto, a ver, se parecen a los de un coche moderno como Esperanza Aguirre a una mujer, pero debemos recordar que estamos haciendo un viaje en el tiempo y en 1953 no había tanto coche ni peatones que se tirasen a la carretera mirando una cosa cuadrada que llevan en la mano en vez de una cosa que pesa 100 veces más que ellos y se desplaza a una velocidad 10 veces mayor que la suya por lo que según la ley de la conservación de la energía es capaz de destrozarte al primer impacto, tenga o no un león con la boca abierta sobre el capó.

Poco a poco me voy metiendo en el papel y me voy dando cuenta de porqué mi padre decía que cuando era pequeño los Fiat 1100 y los Peugeot 203 iban como tiros. La dirección de este coche que estoy probando hoy ya la quisieran para sí muchos modelos con veinte años menos. Gracias a su sistema de cremallera, es muy precisa, progresiva y SUAVE, increíblemente suave. Cualquiera que haya maniobrado en parado con un Seat 124 (bastante más moderno) alucinará si toca la dirección de este Peugeot ¿qué estaban pensando los italianos cuando parieron ese potro de tortura?

Peugeot acabó siendo propietaria de su máximo rival, Citroën.
Peugeot acabó siendo propietaria de su máximo rival, Citroën.

Los días de enero siguen siendo cortos y tengo que devolver este coche a su amo antes de lo que me gustaría. Lo aparco, le entrego las llaves y al marcharme y pasar al lado del 203 no puedo evitar acariciar la cabeza del león mientras me despido de él.

De camino a casa, sentado por casualidad en un Peugeot 308 SW de la prueba que me toca esta semana voy reflexionando sobre la marca francesa (por cierto, muy originales poniendo nombres a las compañías… todas son el apellido de su fundador, Peugeot, Citroën, Renault…¿te montarías en un Rajoy Eshport?). El carácter de Peugeot y Citroën era totalmente opuesto. Uno no quería salirse del camino trillado, el otro no era capaz de resistirse a la tentación de comprar la fresadora o el torno más modernos para su fábrica. Me maravilla pensar que tan solo dos años después de venderse nuevo el Peugeot 203 de la prueba de hoy se lanzase al mercado un coche como el Citroën DS. Comparado uno con otro es como coger un teléfono móvil de hace 15 años y compararlo con un smartphone, tanta diferencia en tan sólo dos años…increíble. Sin embargo el de los chevrones pagó caro el atrevimiento, al final su compañía acabó en manos de Peugeot y Michelin. Supongo que la moraleja de hoy es que hay que, al final, quien progresa es el que pisa suelo firme.

Si te interesa este coche, su dueño lo tiene en venta por 10.000 euros con la mecánica completamente revisada. Su teléfono es 650 367 520, pregunta por Isaac.

10 thoughts on “Prueba un clásico: Peugeot 203 de 1953, el primero tras la guerra

  1. Quiciera agradecer mucho esta información poceo un 203 Berlina del 56 en muy bue estado ,es un legado familiar que procede de mi Padre y lo concerbo en muy buenas condiciones y con todo original estoy ubicado en El Salvador centro america y creo que en mi país es carro único ya que nadie me responde en la red tener un auto asi muchas gracias

    1. Hola Dr. Espitia, muchas gracias por compartir con nosotros esta historia sobre su precioso Peugeot 203, es probable que sí sea un coche único en su país, ya que nunca fue exportado a América. Un saludo y feliz año nuevo.

  2. Este coche encierra la historia feliz de mi infancia…Mi padre y mi madre que se habían refugiado en Francia en los años 40 compraron un Peugeot 203 negro en Niza en 1956. Acabábamos de regresar de Argelia donde la guerra de independencia se había iniciado.El coche era de ocasión y creo que gris en un principio.Ayer mi hermana cumplió 60 años y ya conoció el Peugeot…De nuevo un recuerdo emocionado para este coche con el que convivimos unos 12 años.En 1968 nuestros padres compraron otro Peugeot: el famoso 404.Entonces vivîamos en Córcega…Sí, el Peugeot 203 y los Peugeot que sucedieron al 203 son parte de la historia de mi familia y de la Historia…Gracias por las fotos…

    1. Gracias a ti por compartir con nosotros esta historia, esto sí que es historia. UN fuerte abrazo.

  3. Yo también tengo uno de reciente adquisición del año 1954, con la misma placa y precinto, que supongo que es de cuando se hizo la homologación en su momento. Me gustaría consultarle algunas dudas que tengo sobre su comportamiento en carretera, pérdidas de aceite etc.
    Saludos y muchas gracias.

  4. Mi abuelo tuvo uno al que le hicieron más de un millón de km
    Era una maravilla de coche , y un clásico en nuestra ciudad era el coche de los … (nuestro apellido) así durante años y años
    También decir que en casa hacia de todo terreno , pues hacia caminos para ir al campo a diario
    Una maravilla

  5. Que pedazo de maquina, recuerdo en 1996 mi padre compro un 203 de 1951 con el motor original, ya que por esos años estuvo de moda en Uruguay la compra y adaptacion de motores importados usados diesel a viejas caerocerias.
    Fue nuestro primer auto y lo recuerdo con mucho cariño. Rojo ladrillo con una franja negra que empezaba en la pierta trasera, subia al techo y terminaba en la otra puerta. Le faltaban varias piezas como la careta y no funcionaban los instrumentos. Pero como andaba.
    Luego lo vendio como chatarra por casi nada. Lo unico que consevamos es el escudo del leon el cual retire a escondidas antes que se lo llevaran. En fin me hizo recordar cuando era un niño.

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